El sexólogo es un terapeuta sexual con una titulación académica determinada que prescribe, orienta, y trata al paciente para que siga una serie de instrucciones cuyo fin es paliar su trastorno, disfunción o enfermedad. El terapeuta sexual conoce los medicamentos, ejercicios y hábitos más convenientes para cada clase de disfunción sexual. Al ejercer su influencia sobre el paciente a través de su papel de terapeuta, produce la eliminación o mejora de la disfunción sexual del paciente.
De esta forma, el sexólogo realiza su función terapéutica mediante un modelo de influencia. En este caso, el paciente depende casi por completo del buen hacer del profesional de la sexología.
Por el contrario, el coach sexual es un profesional del coaching que realiza otro tipo de función basada en un modelo de desarrollo: en vez de centrarse en influir, se focaliza en facilitar el desarrollo de su cliente mediante una serie de intervenciones:
• Facilitar herramientas que permitan al cliente conocerse mejor a sí mismo a nivel sexual a través de una nueva perspectiva: observarse desde un nuevo punto de vista para así reconocer mejor sus propias debilidades, fortalezas y talentos, y ser consciente de su verdadero potencial como ser humano sexual.
• Confiar en el cliente y focalizarse en sus virtudes, con el fin de fortificar la autoestima, una cualidad fundamental para convertirse en el protagonista de su vida sexual.
• Estimular el aprendizaje con base en los resultados que se van obteniendo a lo largo del trabajo de coaching.
• Conversar a nivel profundo para deshacer las creencias erróneas, establecer las causas que han llevado a la situación actual, convertir las limitaciones en áreas de aprendizaje y relacionar las acciones con el fruto que de ellas se obtiene.
• Guiar y apoyar a lo largo del aprendizaje mediante el desbloqueo de las trabas que puedan aparecer, y el estímulo cuando se produzcan avances hacia el tipo de persona que se quiere ser en el ámbito de la sexualidad.
Situaciones en las que es útil trabajar con un coach sexual
• Si se desea desarrollar plenamente las capacidades de desempeño y goce sexual dentro de un clima de absoluta privacidad, confianza y confidencialidad.
• Si se quieren conocer y expandir los límites de la satisfacción sexual en uno mismo y en la pareja.
• Si existe algún hábito, episodio vital o rasgo de la personalidad que esté perjudicando la
vida sexual.
• Si la presencia de una baja autoestima está deteriorando la sexualidad.
• Si se quiere un desarrollo óptimo como ser humano sexual y se
necesita sentirse arropado, animado y apoyado de forma incondicional a lo largo de todo el proceso, sobre todo en los momentos difíciles.
• Si se desea diseñar un futuro sexual diferente.
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